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	<title>Días de vino y rosas</title>
	<link>http://vinoyrosas.blogsome.com</link>
	<description>Las explicaciones no son suficientes cuando el entendimiento está dormido</description>
	<pubDate>Mon, 23 Nov 2009 11:04:24 +0000</pubDate>
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		<item>
		<title>Alegoría de la ignorancia</title>
		<link>http://vinoyrosas.blogsome.com/2009/11/22/alegoria-de-la-ignorancia/</link>
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		<pubDate>Sun, 22 Nov 2009 19:59:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Silvia</dc:creator>
		
	<category>Relatos</category>
	<category>Reflexiones</category>
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		<description><![CDATA[<p>Tenía la sombra de otro. Un día de esos en los que estuvo más atento de lo habitual lo había descubierto. No era él aquella silueta oscura que se dibujaba en el suelo y que siempre le acompañaba, ya fuera a Siberia o Madagascar, a Tasmania o al Yukon. No sabía cuánto tiempo llevaba a su lado, siguiéndole hasta el lugar más recóndito por el que había pisado. Solo sabía que ahí estaba y que él no era él su dueño.</p>
]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p>
<p><img src='/images/sombras.jpg' alt='sombras' /></p></p>
	<p>
<p>Ten&#237;a la sombra de otro. Un d&#237;a de esos en los que estuvo m&#225;s atento de lo habitual lo hab&#237;a descubierto. No era &#233;l aquella silueta oscura que se dibujaba en el suelo y que siempre le acompa&#241;aba, ya fuera a Siberia o Madagascar, a Tasmania o al Yukon. No sab&#237;a cu&#225;nto tiempo llevaba a su lado, sigui&#233;ndole hasta el lugar m&#225;s rec&#243;ndito por el que hab&#237;a pasado. Solo sab&#237;a que ah&#237; estaba y que &#233;l no era su due&#241;o.</p></p>
	<p>
<p>Desde aquel d&#237;a su vida no volvi&#243; a ser la misma. Comenz&#243; a revolver entre antiguas fotograf&#237;as intentando encontrar el momento exacto de aquella transformaci&#243;n fatal. Sin embargo, la perspectiva con la que hab&#237;an sido tomadas las fotograf&#237;as parec&#237;a no servirle y cuando le serv&#237;a, el cielo estaba demasiado nublado. Y eso es lo que &#233;l ahora buscaba, un cielo nublado que le librara de la carga que supon&#237;a tener que explicar que tienes la sombra de otra persona.</p></p>
	<p>
<p>Empez&#243; a sentirse inc&#243;modo desde el primer d&#237;a que lo supo, pero esa incomodidad se transform&#243; en humillaci&#243;n el d&#237;a en que los dem&#225;s se dieron cuenta. &#8220;Disculpa, Carlos, pero esa sombra&#8230;&#8221; &#8220;Lo s&#233;&#8221;, sol&#237;a interrumpir, &#8220;me acompa&#241;a cada d&#237;a, pero no s&#233; de qui&#233;n diablos es&#8221;. </p></p>
	<p>
<p>En fin, Carlos, que siempre hab&#237;a sido un chico normal, se hab&#237;a convertido en objeto de sorna por parte de una sociedad que ahora le exclu&#237;a. A veces se preguntaba si el due&#241;o de aquella sombra tendr&#237;a la suya. So&#241;aba con que alg&#250;n d&#237;a se encontrar&#237;an y por fin las figuras estar&#237;an con sus verdaderos due&#241;os. Pero, no nos vamos a enga&#241;ar, en el fondo sab&#237;a que eso nunca ocurrir&#237;a.</p></p>
	<p>
<p>Amargado y despreciado, atento de pisar all&#225; donde el sol no apuntaba, un buen d&#237;a descubri&#243; que las noches no eran tan seguras, ya que la luz artificial alumbraba en el interior de los edificios. Y &#233;l, que hab&#237;a pensado pasar el invierno en Noruega y el verano en Patagonia, o quiz&#225;s buscar un trabajo de noche para poder mostrar un aspecto normal ante la sociedad, se daba cuenta de que la luz artificial volv&#237;a a ponerle en aprietos. </p></p>
	<p>
<p>Sin embargo todo cambi&#243; cuando un buen d&#237;a encontr&#243; la soluci&#243;n a su terrible problema: &#8220;Ya que ella no puede ser como yo, ser&#233; yo el que sea como ella&#8221;. </p></p>
	<p>
<p>Y as&#237; fue como Carlos se convirti&#243; en quien no era, para poder ser otro en el mundo de las sombras, o como dir&#237;a Plat&#243;n, en el soterrado mundo de las apariencias, donde huimos de un sol que nos ciega, impidi&#233;ndonos ver la realidad m&#225;s profunda y completa, causa y fundamento de las apariencias sensoriales.</p></p>
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		<title>Dulce Suiza</title>
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		<pubDate>Sun, 15 Nov 2009 11:24:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Silvia</dc:creator>
		
	<category>Viajes</category>
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		<description><![CDATA[<p>Hoy hace un a&#241;o que volv&#237; de Argentina y a&#250;n no descargu&#233; las fotograf&#237;as que de all&#237; me llev&#233;. En ese a&#241;o que me separa de aquella vuelta he visitado algunos pa&#237;ses como Austria, Italia, Suiza, Grecia o Turqu&#237;a. Lo l&#243;gico ser&#237;a que hubiera descargado las fotograf&#237;a de Argentina, pero son tantas que esperar&#233; a [...]</p>
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			<content:encoded><![CDATA[	<p>
<p>Hoy hace un a&#241;o que volv&#237; de Argentina y a&#250;n no descargu&#233; las fotograf&#237;as que de all&#237; me llev&#233;. En ese a&#241;o que me separa de aquella vuelta he visitado algunos pa&#237;ses como Austria, Italia, Suiza, Grecia o Turqu&#237;a. Lo l&#243;gico ser&#237;a que hubiera descargado las fotograf&#237;a de Argentina, pero son tantas que esperar&#233; a hacerlo con m&#225;s tranquilidad. De momento descargu&#233; las de Suiza, el pa&#237;s del chocolate, los bancos, los Alpes y los organismos internacionales. </p></p>
	<p>
<p>Recuerdo una noche pasar por los chorros de agua intermitente que tiene instalados la sede de la <span class="caps">ONU</span> a su entrada, mientras corr&#237;amos para que no nos mojaran por sorpresa cerca de una silla gigante a la que le faltaba una pata. Entonces pens&#233; que si tentabamos mucho a la suerte acabar&#237;amos moj&#225;ndonos, parad&#243;jicamente algo que nunca le ocurrir&#237;a a la <span class="caps">ONU</span>. A la salida del edificio, pueden sacar, previo pago de una alta comisi&#243;n, el dinero que deseen en uno de los millones de cajeros que se reparten por el pa&#237;s.</p></p>
	<p>
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		<title>El depósito de libros mudos II</title>
		<link>http://vinoyrosas.blogsome.com/2009/11/01/el-deposito-de-libros-mudos-ii/</link>
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		<pubDate>Sun, 01 Nov 2009 18:49:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Silvia</dc:creator>
		
	<category>Relatos</category>
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		<description><![CDATA[<p>Ver la Primera parte</p>

<p>Esa ma&#241;ana el sol derret&#237;a las hojas de los &#225;rboles y el roc&#237;o ca&#237;a sobre los finos charcos que yac&#237;an en el suelo, formando un espejo en el que nuestro protagonista pod&#237;a advertir su ya cansado rostro. </p>

<p>Aquel d&#237;a el viento parec&#237;a haber migrado a otro lugar, del mismo modo que lo [...]</p>
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			<content:encoded><![CDATA[	<p>
<p><img src="http://kyra.blogspot.es/img/diario.jpg" alt="" /></p></p>
	<p>
<p><a href="http://vinoyrosas.blogsome.com/go.php?u=http%3A%2F%2Fvinoyrosas.blogsome.com%2F2009%2F09%2F11%2Fel-deposito-de-libros-mudos-primera-parte%2F&amp;i=0&amp;c=eefdb765fab5595fef20b41ee934730413a28aed">Ver la Primera parte</a></p></p>
	<p>
<p>Esa ma&#241;ana el sol derret&#237;a las hojas de los &#225;rboles y el roc&#237;o ca&#237;a sobre los finos charcos que yac&#237;an en el suelo, formando un espejo en el que nuestro protagonista pod&#237;a advertir su ya cansado rostro. </p></p>
	<p>
<p>Aquel d&#237;a el viento parec&#237;a haber migrado a otro lugar, del mismo modo que lo hac&#237;a nuestro amigo en este viaje sin destino que la vida le ofrec&#237;a en bandeja de bronce, como ese desayuno que nunca esperamos recibir en la cama al despertar, pero te llena el est&#243;mago tan solo de imaginar. </p></p>
	<p>
<p>El escritor, como sol&#237;a ser habitual en &#233;l, hoy tampoco hab&#237;a desayunado. Paseaba con su libro bajo el brazo, buscando uno de aquellos &#225;rboles bajo a los que a uno le dan ganas de leer o escribir, e intent&#243; comenzar la lectura no sin antes observar ese inmenso cielo por el que sobrevolaban mil y un p&#225;jaros.</p></p>
	<p>
<p>&#8220;Se ha escrito mucho sobre el cielo&#8221;, pens&#243;. &#8220;Para unos el Para&#237;so, para otros puerta de salida del planeta. Para m&#237;, la ceguera&#8221;. Esos espect&#225;culos que la naturaleza ofrec&#237;a gratuitamente le robaban la visi&#243;n de la misma manera que lo hac&#237;an las hojas que ahora intentaba leer en vano.</p></p>
	<p>
<p>Al abrir el libro not&#243; que el ave deshilachada que estaba bordada en el lomo hab&#237;a desaparecido. Mir&#243; al cielo e imagin&#243; que habr&#237;a volado con los dem&#225;s p&#225;jaros como tambi&#233;n lo habr&#237;an hecho las letras. Estupideces que se le ocurren a uno cuando no ha tenido una noche tranquila, pens&#243;. Le costaba conciliar el sue&#241;o y durante el d&#237;a sus p&#225;rpados se desplomaban para desplazarle hacia un sue&#241;o que parec&#237;a casi real. </p></p>
	<p>
<p>Comenz&#243; la lectura y, tras varios minutos paralizado ante las p&#225;ginas en blanco, se pregunt&#243; qu&#233; demonios hac&#237;a all&#237; &#191;qu&#233; hac&#237;a sosteniendo ese libro entre sus manos? Estar&#233; perdiendo vista, o quiz&#225;s nunca la tuve, se preguntaba. El viejo escritor, por primera vez en mucho tiempo se dedicaba unos minutos, esta vez no le&#237;a a otros ni escrib&#237;a para otros, ahora &#233;l era el protagonista de una historia que se le presentaba ajena y narrada en la lejan&#237;a por un novelista amateur.</p></p>
	<p>
<p>Escritor oficial y aprendiz de su propia vida, en eso se hab&#237;a convertido. No sabe como ni por qu&#233; pero en este instante medita sobre algo en lo que nunca ha reparado. Acaba de caer en la trampa tendida por aquellos silenciosos libros, que con la blancura de sus p&#225;ginas pintan su anciana mente de vagos pensamientos hasta ahora enterrados bajo una losa de robustas letras.</p></p>
	<p>
<p>Pronto concluy&#243; que aquello no era un libro, era el diario que nunca se dedic&#243;.</p></p>
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		<item>
		<title>El depósito de libros mudos (Primera parte)</title>
		<link>http://vinoyrosas.blogsome.com/2009/09/11/el-deposito-de-libros-mudos-primera-parte/</link>
		<comments>http://vinoyrosas.blogsome.com/2009/09/11/el-deposito-de-libros-mudos-primera-parte/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 11 Sep 2009 19:08:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Silvia</dc:creator>
		
	<category>Relatos</category>
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		<description><![CDATA[<p>Tenía un trozo de papel en su mano derecha y su cuerpo giraba a la izquierda en dirección a la biblioteca de la ciudad. Algunos decían que era un viajero fanfarrón, otros lo llamaban coleccionista de impresiones, pero él solía referirse a sí mismo como "un viejo escritor de costumbres".</p>
]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p>
<p><img src='/images/libros.jpg' alt='libros mudos' /></p></p>
	<p>
<p>Ten&#237;a un trozo de papel en su mano derecha y su cuerpo giraba a la izquierda en direcci&#243;n a la &#250;nica biblioteca con la que contaba la ciudad. Algunos dec&#237;an que era un viajero fanfarr&#243;n, otros lo llamaban coleccionista de impresiones, pero &#233;l sol&#237;a referirse a s&#237; mismo como &#8220;un viejo escritor de costumbres&#8221;.</p></p>
	<p>
<p>Hoy llegaba a aquella extra&#241;a ciudad en busca de algo qu&#233; leer, algo en qu&#233; basar sus m&#225;s ansiados escritos, esos que luego te&#241;ir&#237;a de mil anotaciones con el fin de adornar su creaci&#243;n maestra. </p></p>
	<p>
<p>Al entrar en la biblioteca avist&#243; tres grandes estanter&#237;as y pronto comenz&#243; a pasear su mirada por la que estaba en el centro, que tambi&#233;n era la m&#225;s grande del habit&#225;culo. &#8220;Los libros parecen ser a&#250;n m&#225;s antiguos que el propio lugar en cual descansan&#8221;, pensaba mientras paseaba por un l&#250;gubre pasillo de suelo rallado y ambiente polvoriento. </p></p>
	<p>
<p>Dio un par de vueltas m&#225;s hasta tomar entre sus manos uno de aquellos ejemplares. Lo hizo al azar pues no ve&#237;a en el lomo ninguna inscripci&#243;n que le aportara pista alguna sobre su contenido, de modo que al abrirlo comenz&#243; a balancear p&#225;ginas de un lado a otro. Nada hab&#237;a escrito, s&#243;lo hojas en blanco. &#8220;Qu&#233; raro&#8221;, pens&#243;. Tom&#243; otro y otro, hasta veinte ejemplares cayeron en sus arrugadas manos mientras la misma escena se presentaba ante sus ojos: p&#225;ginas en blanco de libros sin autor, sin t&#237;tulo ni editor, sin nada perceptible a la vista.</p></p>
	<p>
<p>En ese instante ech&#243; una mirada a su alrededor, los usuarios de aquella biblioteca, que &#233;l mismo acababa de bautizar como &#8220;el dep&#243;sito libros mudos&#8221;, iban recogiendo sus libros sin dilaci&#243;n. Algunos escog&#237;an los del estante superior, otros necesitaban flexionar sus rodillas para alcanzar los de la parte baja, mientras &#233;l observaba a toda aquella gente con una mezcla de admiraci&#243;n y desconfianza.</p></p>
	<p>
<p>Sin pensarlo, el escritor, que se llamaba a s&#237; mismo de este modo para que pudieran situarle en la homenajeada comunidad de fabricantes de letras, pregunt&#243; al bibliotecario qu&#233; demonios estaba pasando, por qu&#233; la gente tomaba prestados esos libros vac&#237;os, qu&#233; clase de locura era aquella. </p></p>
	<p>
<p>&#8220;As&#237; que vac&#237;os&#8230; &#191;de verdad que no puede ver nada?&#8221;. El afamado escritor, indignado por la insolencia y menosprecio con el que el responsable de la biblioteca le hab&#237;a tratado, sinti&#243; tocado su orgullo de intelectual y se gir&#243; con semblante irritado hacia la puerta de salida.</p></p>
	<p>
<p>&#8220;&#161;Ll&#233;vese uno, en 15 d&#237;as le dar&#225; tiempo a leerlo!&#8221;. El escritor se dio media vuelta y tras pensar durante un minuto (que para &#233;l fue corto pero que el bibliotecario interpret&#243; como un fuerte signo de indecisi&#243;n) se dirigi&#243; de nuevo a la estanter&#237;a central. Escogi&#243; un libro que ten&#237;a la cubierta de un color azul cielo, no tendr&#237;a m&#225;s de 50 p&#225;ginas y en cuyo lomo hab&#237;a bordado un p&#225;jaro ya deshilachado. </p></p>
	<p>
<p>&#8220;Me llevo este&#8221;<br />
&#8220;Una gran elecci&#243;n, s&#237; se&#241;or. Le gustar&#225;. Que tenga un buen d&#237;a&#8221;.<br />
&#8220;S&#237;&#8230; ya le contar&#233;&#8230; buenos d&#237;as&#8221;</p></p>
	<p>
<p>Al dirigirse a la puerta de salida se cruz&#243; con una ni&#241;a que llevaba apretado contra el pecho otro de aquellos libros en blanco. El escritor la mir&#243; con recelo y sali&#243; de aquel lugar pensando que alg&#250;n tipo de extra&#241;a locura se hab&#237;a apoderado de los habitantes de aquella ciudad.</p></p>
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	</item>
		<item>
		<title>No le hables del mar</title>
		<link>http://vinoyrosas.blogsome.com/2009/08/25/no-le-hables-del-mar/</link>
		<comments>http://vinoyrosas.blogsome.com/2009/08/25/no-le-hables-del-mar/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 25 Aug 2009 16:16:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Silvia</dc:creator>
		
	<category>Relatos</category>
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		<description><![CDATA[<p>Ah&#237; est&#225; sentado el marinero en la cubierta de su barco, observando las olas romper contra la proa, escuchando gaviotas volar en la lejan&#237;a e inhalando el aroma salado que le regala el ambiente, siempre ajeno a todo lo que en la tierra acontece.</p>

<p>Amaba el mar por su exclusiva localizaci&#243;n entre el cielo y la [...]</p>
]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p>
<p><img src='/images/notiene.jpg' alt='' /></p></p>
	<p>
<p>Ah&#237; est&#225; sentado el marinero en la cubierta de su barco, observando las olas romper contra la proa, escuchando gaviotas volar en la lejan&#237;a e inhalando el aroma salado que le regala el ambiente, siempre ajeno a todo lo que en la tierra acontece.</p></p>
	<p>
<p>Amaba el mar por su exclusiva localizaci&#243;n entre el cielo y la tierra, era su especie de purgatorio personal donde so&#241;aba despierto que estaba solo y que no necesitaba m&#225;s que ese trozo de acero que le hac&#237;a flotar en el agua. Por encima de las nubes quedaba el para&#237;so so&#241;ado donde &#233;l no ir&#237;a nunca pues desde que el ozono se hizo a&#241;icos hasta los mismos &#225;ngeles ard&#237;an, convirti&#233;ndose el cielo en el peor de los infiernos, aquel lugar que se encuentra en los bajos fondos del s&#243;tano terrenal y del cual nuestro amigo se proteg&#237;a con las olas.</p></p>
	<p>
<p>Al caer la tarde el marinero asaba algunas sardinas que &#233;l mismo hab&#237;a pescado en la ma&#241;ana y ya en la sobremesa se sentaba de nuevo en la cubierta para observar las estrellas estampadas en el negro tel&#243;n que acaba de caer a sus pies. A veces se preguntaba si era la vida un cuento que otros narraban o si era &#233;l mismo qui&#233;n la escrib&#237;a. No sab&#237;a nada sobre filosof&#237;a, pero durante esas largas noches en la soledad de su barco, s&#243;lo frente al silencio del mundo, sol&#237;a sentirse naufrago de s&#237; mismo y salvavidas de su destino. En las noches de tormenta, cuando el agua del cielo se mezclaba con la del mar, sol&#237;a temblar. No ten&#237;a miedo a la muerte, ni siquiera a ser olvidado, s&#243;lo tem&#237;a que su desaparici&#243;n pasara desapercibida para el resto de la humanidad.</p></p>
	<p>
<p>M&#225;s tarde, cuando se cansaba de mirar al firmamento y de contar estrellas en la oscuridad del alta mar, era cuando sol&#237;a encerrarse en su peque&#241;o camarote. Poca cosa hab&#237;a en &#233;l aparte de una cochambrosa cama, una mesa con su silla y una papelera llena de cartas que nunca terminaba. </p></p>
	<p>
<p>Hab&#237;a tenido tantas amantes que le era imposible recordar el nombre de todas, as&#237; que un d&#237;a decidi&#243; escribir una carta a cada una de ellas pidi&#233;ndoles disculpas por el terrible olvido. Como sab&#237;a que las cartas no las podr&#237;a enviar nunca, las iba guardando inacabadas en una papelera que nunca vaciaba para as&#237; dejar constancia de su intento por ser educado con la memoria. Hoy comienza con otra de ellas.</p></p>
	<p>
<p>Es tarde y nuestro peque&#241;o marinero echa el cierre de sus ojos. Antes de empezar con su primer sue&#241;o vuelve a repetirse una vez m&#225;s lo que ya todos sabemos, que el camino es inacabable y la vida demasiado corta para hacerlo a pie. Por eso eligi&#243; el barco, que sin prisa le ayuda a navegar por la inmensidad de este mundo que &#233;l a&#250;n no conoce.</p></p>
	<p>
<p>Ni siquiera sab&#237;a nadar, pero era consciente de que nunca se hundir&#237;a en las profundidades marinas porque tarde o temprano lograr&#237;a salir a flote. No esperaba nunca que nadie le rescatara, pues tan s&#243;lo se ten&#237;a a s&#237; mismo y sab&#237;a que si alg&#250;n d&#237;a aprend&#237;a a conducir su barco, dejar&#237;a de navegar a la deriva y llegar&#237;a por fin a ser capit&#225;n de su propia embarcaci&#243;n.</p></p>
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		<title>Oratio de hominis dignitate</title>
		<link>http://vinoyrosas.blogsome.com/2009/08/04/oratio-de-hominis-dignitate/</link>
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		<pubDate>Tue, 04 Aug 2009 17:05:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Silvia</dc:creator>
		
	<category>Curiosidades</category>
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		<description><![CDATA[<p>No te di, Ad&#225;n, ni un lugar determinado, ni un aspecto propio, ni funci&#243;n alguna que te fuera peculiar con el fin de que aquel lugar, aquel aspecto, aquella funci&#243;n por los que te decidieras, los obtengas y conserves seg&#250;n tu deseo y designio. </p>

<p>La naturaleza limitada de los otros se halla determinada por las [...]</p>
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<p><em>No te di, Ad&#225;n, ni un lugar determinado, ni un aspecto propio, ni funci&#243;n alguna que te fuera peculiar con el fin de que aquel lugar, aquel aspecto, aquella funci&#243;n por los que te decidieras, los obtengas y conserves seg&#250;n tu deseo y designio. </p></p>
	<p>
<p>La naturaleza limitada de los otros se halla determinada por las leyes que yo he dictado. La tuya, t&#250; mismo la determinar&#225;s sin estar limitado por barrera ninguna, por tu propia voluntad, en cuyas manos te he confiado. </p></p>
	<p>
<p>Te puse en el centro del mundo con el fin de que pudieras observar desde all&#237; todo lo que en &#233;l existe. No te hice ni celestial ni terrenal, ni mortal ni inmortal, con el fin de que &#8212;casi libre y soberano art&#237;fice de ti mismo&#8212; te plasmaras y te esculpieras en la forma en que te hubieras elegido. Podr&#225;s degenerar hacia las cosas inferiores que son los brutos; podr&#225;s &#8212;de acuerdo con la decisi&#243;n de tu voluntad&#8212; regenerarte hacia las cosas superiores que son divinas.</em></p></p>
	<p>
<p><em>Pico Della Mir&#225;ndola</em></p></p>
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		<title>Un cuento para el destino</title>
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		<pubDate>Wed, 08 Jul 2009 16:13:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Silvia</dc:creator>
		
	<category>Relatos</category>
	<category>Reflexiones</category>
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		<description><![CDATA[<p>Abrió el libro y el viento descolocó las páginas con la misma velocidad con la que los pensamientos confunden a las personas.</p>
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			<content:encoded><![CDATA[	<p>
<p><img src='/images/ampa_01.jpg' alt='' /></p></p>
	<p>
<p>Abri&#243; el libro y el viento descoloc&#243; las p&#225;ginas con la misma velocidad con la que los pensamientos confunden a las personas. Comenz&#243; la lectura&#8230;</p></p>
	<p>
<p><em>Deambulaba perdida y sola por un camino de amapolas que se marchitaban a cada paso que daba. El rumbo no lo fijaba ella, se lo daban hecho. Y es que todo es igual en la ciudad de la ignorancia, un lugar en el que la inteligencia es destronada en favor de los m&#225;s &#8216;listos&#8217;, donde es tarea primordial el aspirar m&#225;s y m&#225;s basura hasta llegar a las m&#225;s altas cumbres, donde la asfixia se hace evidente al desgarrarnos la respiraci&#243;n asistida que hasta ahora nos manten&#237;a con vida.</p></p>
	<p>
<p>Por ese camino saturado de causas y azares paseaban siempre los mismos: vengadores sin raz&#243;n que pretenden colgar medallas en sus vac&#237;as solapas, buscadores de objetivos sin meta que hacen trampas al destino o luchadores sin causa que buscan un traje que lucir el d&#237;a de su boda con la decepci&#243;n.</p></p>
	<p>
<p>Y nunca, nunca m&#225;s podr&#225;n dormir, porque en la aldea de los sin nombre el ruido se mece en una cuna nocturna al comp&#225;s de la miseria moral y las amapolas hace tiempo que dejaron de crecer. La brisa s&#243;lo empuja piedras contra piedras en un pueblo que un d&#237;a fue pueblo.<br />
</em><br />
Entonces apag&#243; la vela y cerr&#243; aquel libro sin terminar, que sin ser viejo ten&#237;a polvo, y cuya tinta a&#250;n manchaba las p&#225;ginas que a&#250;n faltaban por escribir.</p></p>
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		<title>Veranos&#8230;</title>
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		<pubDate>Wed, 24 Jun 2009 16:15:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Silvia</dc:creator>
		
	<category>Reflexiones</category>
	<category>Vida</category>
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		<description><![CDATA[<p>Podr&#237;an ser casi mediados de agosto de un d&#237;a de su infancia, pero ni siquiera llegamos a julio y ella ya no es una ni&#241;a. Y qu&#233; mas da, si lo que ella recuerda son todas aquellas tardes en la monta&#241;a, en la playa, en el campo&#8230; Las ruedas girando de las bicicletas y patines, [...]</p>
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			<content:encoded><![CDATA[	<p>
<p>Podr&#237;an ser casi mediados de agosto de un d&#237;a de su infancia, pero ni siquiera llegamos a julio y ella ya no es una ni&#241;a. Y qu&#233; mas da, si lo que ella recuerda son todas aquellas tardes en la monta&#241;a, en la playa, en el campo&#8230; Las ruedas girando de las bicicletas y patines, las ca&#237;das y ese adulto que curaba sus heridas con mecromina que ella luego esparc&#237;a por toda su ropa. El padre de qui&#233;n sabe qu&#233; amigo invit&#225;ndoles a su casa a la hora de la siesta para jugar a alg&#250;n ocurrente juego de mesa. La siesta que nunca se echaba pero s&#237; los vecinos, que gritaban silencio, mientras ella apuntaba las notas musicales que desprend&#237;a el organillo en folios partidos por la mitad&#8230;</p></p>
	<p>
<p>Mientras miraba a una fuente, ella recordaba el agua&#8230; la playa, el r&#237;o, la piscina, las pistolas, los globos, los lagos, los aspersores, las mangueras, todo era fr&#237;o. Pero luego estaba el calor&#8230; el sol que derret&#237;a sus helados de vainilla y chocolate, los ventiladores que nunca funcionaban, el sudor, los bancos de la plaza abrasando sus delgadas piernas morenas, la sed, el polvo que los coches levantaban al pasar, las insufribles ma&#241;anas de su pueblo extreme&#241;o donde el sol arrasaba con todo de d&#237;a para de noche desaparecer y disfrutar de la brisa&#8230;</p></p>
	<p>
<p>Pasaban dos ni&#241;os corriendo y volvi&#243; a recordar a sus amigos&#8230; los juegos, las historias de miedo que le fascinaban a la vez que le aterrorizaban, las noches en vela por culpa de pesadillas a&#250;n peores que los relatos que le contaban, aquellos d&#237;as tocando a las casas para despu&#233;s salir corriendo, mirando al doblar la esquina la cara del due&#241;o, esas otras noches jugando al escondite o tocando la guitarra&#8230;</p></p>
	<p>
<p>Era todo: las risas, los chistes, las canciones&#8230; todo. Y no son recuerdos. Est&#225;n con ella en estos momentos, mientras los imagina.</p></p>
	<p>
<p><object width="445" height="364"><br />
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		<title>Peor para el Sol</title>
		<link>http://vinoyrosas.blogsome.com/2009/06/17/peor-para-el-sol/</link>
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		<pubDate>Wed, 17 Jun 2009 21:11:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Silvia</dc:creator>
		
	<category>Relatos</category>
	<category>Reflexiones</category>
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		<description><![CDATA[<p>Amanece.</p>

<p>El rimel se desliza por las mejillas de una mujer que fuma en un bar. Mientras, un hombre la observa desde la barra. Tres ni&#241;os se zambullen en un lago de los Alpes. Un profesor de matem&#225;ticas corrige con bol&#237;grafo rojo una ecuaci&#243;n infantil. Las manos de dos personas se unen bajo la mesa de [...]</p>
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			<content:encoded><![CDATA[	<p>
<p><img src='/images/soles.jpg' alt='sol' /></p></p>
	<p>
<p>Amanece.</p></p>
	<p>
<p>El rimel se desliza por las mejillas de una mujer que fuma en un bar. Mientras, un hombre la observa desde la barra. Tres ni&#241;os se zambullen en un lago de los Alpes. Un profesor de matem&#225;ticas corrige con bol&#237;grafo rojo una ecuaci&#243;n infantil. Las manos de dos personas se unen bajo la mesa de un restaurante. Un anciano besa la frente de su mujer. Un perro abandonado mira la escena. Alguien besa el aire, otro lo abraza. </p></p>
	<p>
<p>Atardece.</p></p>
	<p>
<p>Dos amantes se despiden en una estaci&#243;n de tren mientras la nieve impregna sus abrigos en una g&#233;lida tarde de invierno. Un ni&#241;o le pregunta a su padre por qu&#233; lloran. La sombra de la tarde camina cansada de vuelta a casa. Un hombre le grita a su mujer mientras &#233;sta derrama en el suelo sus &#250;ltimas l&#225;grimas. Una adolescente acude al encuentro de su nuevo amor en una calurosa tarde de primavera. Un grupo de gente llora alrededor de una caja de madera que se introduce en un profundo hoyo. Un padre convence a su hija de que no ser&#225; capaz. En la lejan&#237;a se escucha una canci&#243;n que no termina de entenderse, alguien intenta afinar su o&#237;do y apuntar la letra. </p></p>
	<p>
<p>Anochece.</p></p>
	<p>
<p>Una persona cualquiera observa con mirada ausente una foto. Suena un m&#243;vil que nadie coger&#225;. Cuatro amigos caminan al bar de siempre, mientras en un  piso ella comparte con las ventanas su soledad. Un mendigo recoge de un contenedor las partituras de una melod&#237;a sin clave ni comp&#225;s. Alguien sue&#241;a con trenes que no llegan a su destino. Otros hace tiempo que dejaron de so&#241;ar.</p></p>
	<p>
<p>Cae la noche.. y todos ellos duermen.</p></p>
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	</item>
		<item>
		<title>El laberinto dinámico</title>
		<link>http://vinoyrosas.blogsome.com/2009/05/27/el-laberinto-dinamico/</link>
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		<pubDate>Wed, 27 May 2009 19:56:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Silvia</dc:creator>
		
	<category>Reflexiones</category>
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		<description><![CDATA[<pre><code>No pregunten c&amp;#243;mo ni por qu&amp;#233;. No se impacienten ni tengan intenci&amp;#243;n de hallar una respuesta a la l&amp;#243;gica de una pregunta sin sentido para nadie, excepto para nosotros. No lo hagan. Cualquier apreciaci&amp;#243;n de contradicci&amp;#243;n en este texto no ser&amp;#225; m&amp;#225;s que fruto de nuestra no-imaginaci&amp;#243;n.  Miren, lo &amp;#250;nico que voy a contarles [...]
</code></pre>
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			<content:encoded><![CDATA[	<p>
<p><img border="0" alt="quienquieraquesea" src="http://vinoyrosas.blogsome.com/wp-admin/images/lala.jpg" /></p>
	<p>No pregunten c&#243;mo ni por qu&#233;. No se impacienten ni tengan intenci&#243;n de hallar una respuesta a la l&#243;gica de una pregunta sin sentido para nadie, excepto para nosotros. No lo hagan. Cualquier apreciaci&#243;n de contradicci&#243;n en este texto no ser&#225; m&#225;s que fruto de nuestra no-imaginaci&#243;n.  Miren, lo &#250;nico que voy a contarles es una historia personal conocida en el anonimato, despreciada en el rellano de la clase m&#225;s alta de intelectuales que conforman la c&#250;pula del conocimiento y, sobre todo, dif&#237;cil de comprender en su trivialidad. Rectifico, comprender s&#237;, llevarla a cabo quiz&#225;s no tanto.  </p></p>
	<p>
<p>Resulta curioso que creamos que lo que pensamos es lo correcto, cuando en realidad lo correcto es lo que no pensamos. Disculpe a quien me lea que este texto carezca de explicaciones contenidas dentro de aquello que llaman coherencia, pero tengo presente en mi experiencia que la mejor explicaci&#243;n nos la damos nosotros mientras mezclamos el az&#250;car con un caf&#233; descafeinado. Sin autodidactismo no ser&#237;amos libres.  Comienzo pues con mi breve, y a la vez, interminable historia.  </p></p>
	<p>
<p>Iba yo caminando por las solitarias y laber&#237;nticas calles de una ciudad sin nombre, cuando de pronto estaba perdida. Pregunt&#233; a un transe&#250;nte cu&#225;l era el camino m&#225;s corto para llegar a mi casa. El se&ntilde;or, mostrando una sonrisa que insinuaba pena, me contest&#243;: &#191;De verdad quieres ir por el camino m&#225;s corto? Por supuesto, le respond&#237;.  El buen hombre me lo mostr&#243; y tard&#233; tan s&#243;lo cinco minutos en llegar a mi destino.   </p></p>
	<p>
<p>Al d&#237;a siguiente quise regresar y volv&#237; a perderme. </p></p>
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