Un cuento para el destino

Abrió el libro y el viento descolocó las páginas con la misma velocidad con la que los pensamientos confunden a las personas. Comenzó la lectura…
Deambulaba perdida y sola por un camino de amapolas que se marchitaban a cada paso que daba. El rumbo no lo fijaba ella, se lo daban hecho. Y es que todo es igual en la ciudad de la ignorancia, un lugar en el que la inteligencia es destronada en favor de los más ‘listos’, donde es tarea primordial el aspirar más y más basura hasta llegar a las más altas cumbres, donde la asfixia se hace evidente al desgarrarnos la respiración asistida que hasta ahora nos mantenía con vida.
Por ese camino saturado de causas y azares paseaban siempre los mismos: vengadores sin razón que pretenden colgar medallas en sus vacías solapas, buscadores de objetivos sin meta que hacen trampas al destino o luchadores sin causa que buscan un traje que lucir el día de su boda con la decepción.
Y nunca, nunca más podrán dormir, porque en la aldea de los sin nombre el ruido se mece en una cuna nocturna al compás de la miseria moral y las amapolas hace tiempo que dejaron de crecer. La brisa sólo empuja piedras contra piedras en un pueblo que un día fue pueblo.
Entonces apagó la vela y cerró aquel libro sin terminar, que sin ser viejo tenía polvo, y cuya tinta aún manchaba las páginas que aún faltaban por escribir.





Quizá no entendí bien pero yo pienso que se vive muy bien en la ignorancia. En alguna que otra ocasión quizá no pero hay muchas, muchísimas cosas, que es mejor ignorar o no saber.
Comment by Chafan — July 8, 2009 @
6:56 pm
Depende de lo que entendamos por ignoracia.
Comment by Silvia — July 8, 2009 @
7:03 pm
Me ha encantado el principio y el final de esta entrada y me gusta mucho cómo enlazas las ideas…
Te vas a mis favoritos de cabeza!
Comment by Ankara — July 8, 2009 @
9:08 pm
Cuantos sentimientos y reflexiones guardan estas líneas tan celosamente proscritas.
Lo único que se dejó atrás el que apuradamente vertió tinta y vida a ese libro, es que la naturaleza y la propia vida tienden al caos, a la no-uniformidad así que siempre habrán rebeldes con y sin causas dispuestos a llevar la contraria
Después, no sólo de amapolas se forman los pueblos…
P.D: El día que publiques un libro de cuentos avísame
Un Saludo.
Comment by bitdrain — July 8, 2009 @
9:24 pm
Y tengo la extraña sensación de ya haber estado aquí antes…tal vez pasé por aquí, o incluso comenté, y me olvidé de volver…
Gran error que no se repetirá!:)
Comment by Ankara — July 9, 2009 @
12:58 am
Ankara: Sí comentaste una vez, hace muy poco además
gracias por leer.
Bitdrain, jeje, nunca publicaré nada, salvo post en un blog. Me alegra volver a leerte.
Comment by Silvia — July 10, 2009 @
10:10 am
Es una pena
Podrias ser una viajera que relata historias
Comment by bitdrain — July 10, 2009 @
10:47 am
Sí, Bitdrain, y es lo que hago aquí.
¿qué más necesito?
Comment by Silvia — July 10, 2009 @
7:38 pm
Cierto, cierto… puro egoísmo de lector, jajaja…
Comment by bitdrain — July 13, 2009 @
8:35 pm
Me ha gustado mucho…
Comment by Bismark Estrada — July 15, 2009 @
2:22 am