Veranos…

Podrían ser casi mediados de agosto de un día de su infancia, pero ni siquiera llegamos a julio y ella ya no es una niña. Y qué mas da, si lo que ella recuerda son todas aquellas tardes en la montaña, en la playa, en el campo… Las ruedas girando de las bicicletas y patines, las caídas y ese adulto que curaba sus heridas con mecromina que ella luego esparcía por toda su ropa. El padre de quién sabe qué amigo invitándoles a su casa a la hora de la siesta para jugar a algún ocurrente juego de mesa. La siesta que nunca se echaba pero sí los vecinos, que gritaban silencio, mientras ella apuntaba las notas musicales que desprendía el organillo en folios partidos por la mitad…

Mientras miraba a una fuente, ella recordaba el agua… la playa, el río, la piscina, las pistolas, los globos, los lagos, los aspersores, las mangueras, todo era frío. Pero luego estaba el calor… el sol que derretía sus helados de vainilla y chocolate, los ventiladores que nunca funcionaban, el sudor, los bancos de la plaza abrasando sus delgadas piernas morenas, la sed, el polvo que los coches levantaban al pasar, las insufribles mañanas de su pueblo extremeño donde el sol arrasaba con todo de día para de noche desaparecer y disfrutar de la brisa…

Pasaban dos niños corriendo y volvió a recordar a sus amigos… los juegos, las historias de miedo que le fascinaban a la vez que le aterrorizaban, las noches en vela por culpa de pesadillas aún peores que los relatos que le contaban, aquellos días tocando a las casas para después salir corriendo, mirando al doblar la esquina la cara del dueño, esas otras noches jugando al escondite o tocando la guitarra…

Era todo: las risas, los chistes, las canciones… todo. Y no son recuerdos. Están con ella en estos momentos, mientras los imagina.


4 comentarios »

  1. Hay muchas formas de volver a la infancia…Por medio de los recuerdos es una forma muy poderosa

    Me ha gustado.

    Volveré!

    Gracias por pasarte :)

    Comment by Ankara — June 24, 2009 @
    8:42 pm

  2. Si, todo, por supuesto. Estaba yo aquí de sobremesa con mi novia y casualmente, matizo, casualmente y por casualidad entré en mi olvidado blog. Y de nuevo por casualidad, pinché el segundo o primer comentario. Leímos tu entrada, bueno, la leí yo, en alto. El resultado es seguro, pues los dos nos miramos y dijimos, que pasada! Joder, Silvia, que entradón. Es de tarjeta roja, directa. La canción, pues también.

    saludiños!

    Comment by Wilde — July 5, 2009 @
    4:44 pm

  3. La vida se conforma de casualidades. Me alegra mucho que hayais pasado un buen rato recordando vuestra infancia. Es lo que perseguía con la entrada.

    saludos!

    Comment by Silvia — July 5, 2009 @
    11:47 pm

  4. Siempre es así, ¿no? la realidad es aquello que uno siente.

    Me trajiste, como siempre, mil y una imágenes.

    Comment by Chafan — July 8, 2009 @
    6:51 pm

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