La idea (2ª parte)

Comenzaba aquí

Digamos que la extroversión no era uno de sus grandes dotes. El protagonista de este retazo de historia, de edad indefinida y de aburrida vida, no tenía apenas vida social. Callado, serio, gris y en ocasiones infantil, vivía resignándose a la resignación, adorando la pasividad con la que su vida transcurría a través de un camino recto, sin atajos ni vías secundarias, a fin de cuentas, su vida no era camino, era vía de tren.

El muchacho pertenecía a ese tipo de gente con la que te cruzas alguna vez en la vida y de los que no te queda ningún recuerdo. Era de esos que no se comprometen a nada, y si alguna vez lo hizo, no quisiéramos nosotros saber el paradero de sus intenciones. Era un mendigo de la esperanza, un solitario que era huérfano de alma siendo mártir de la miseria más profunda, aquella que llevamos dentro. Un esclavo que no está preso y un muerto que aún respiraba no podía ampararse en nada que no fuera la soledad, seguramente lo único que le queda a alguien que ha besado los labios de la desesperación mientras abrazaba arrodillado la cintura de la muerte.

Sin embargo, no nos olvidemos de que ahora tenía su idea.

Un sábado como cualquier otro sonó el telefono. Alguien que no se puede llamar amigo pero sí conocido le estaba invitando a salir de copas. Pero, seamos claros, a nuestro protagonista nunca le gustaron las reuniones sociales al son de la música, nunca bailó pues no tenía ningún motivo que le impulsara a ello y tampoco era de su agrado el tener que elevar la voz por encima del sonido de los altavoces. “No, lo… lo siento, hoy no puedo”.

Colgó, se sentó en el viejo sillón y siguió pensando en ella…

“Puede que aquel que inventara el fuego, muriera entre las llamas, puede ese otro que hizo girar la primera rueda muriera atropellado y es posible, incluso, que aquel que inventó la palabra se quedara mudo, como Bethoveen se quedó sordo o como Freud perdió el juicio”.

“Todo nuevo pensamiento ha sido siempre rechazado y toda idea diferente, lapidada” pensó nuestro protagonista. Porque claro “¿Cómo creer en algo que nunca has visto?”

No supo responder.

5 comentarios »

  1. Me quedó la curiosidad de conocer la idea, muy buen relato.

    Igual, es curioso, llegué acá porque se me ocurrió la frase “flor de pétalos impares”, me parecía buena para incluirla en un relato, pero por alguna razón quise ver si alguien no la había utilizado antes.

    Y ocurrió. Saludos, desde Uruguay.

    Comment by ¡Jotapé! — April 20, 2009 @
    7:13 pm

  2. Jeje, todo ya lo ha pensado alguien antes.

    Comment by Silvia — April 23, 2009 @
    9:00 pm

  3. bueno…
    de nada.

    Comment by Anonymous — April 24, 2009 @
    12:18 am

  4. Muy interesante texto.

    Me gusta mucho la descripcion del personaje y el final del texto.

    Me ha gustado mucho.

    Saludos.

    Comment by Bismark Estrada — May 8, 2009 @
    7:27 am

  5. ME alegro,Bismarck aunque creo que he contestado demasiado tarde…

    Comment by Silvia — May 27, 2009 @
    9:58 pm

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