Esclavos consentidos
Nos pasamos la vida esperando. Desde que nos levantamos esperamos el autobús, al llegar al trabajo esperamos la hora de salida, esperamos que lleguen los días de vacaciones y también esperamos perdernos algún día en una isla desierta. Esperamos encontrar el amor de nuestra vida, esperamos conseguir el trabajo perfecto, esperamos terminar de pagar todas nuestras deudas y esperamos que nos toque la lotería para así poder hacerlo. Tanto esperamos que cuando sucede lo que buscabamos, esperamos que nunca acabe. Y cuando acaba, sólo nos queda esperar la llegada de nuevas situaciones. Tenían razón aquellos que decían que “la esperanza es lo último que se pierde”. Y al final de nuestras vidas, ya sólo nos queda esperar a la muerte.
¿Y esto a qué obedece? A nuestra obediencia. Dicen nos pasamos los primeros años de nuestras vidas obedeciendo a nuestros padres, más tarde acatamos las ordenes de nuestros profesores, después las de nuestros jefes, para en la última etapa de nuestra vida, cumplir lo que nos digan los médicos. Yo empecé por obedecer a estos últimos y ahora desconfío de todos.
¿Qué por qué hacemos esto? Porque todos somos esclavos. El empresario es más esclavo que el propio trabajador al que esclaviza y todos en conjunto somos esclavos de la publicidad, ya sea comercial, paternal o docente. Es aquello a lo que llaman “Consejos”. De ahí que nos encadenemos siempre a algo y es por ello por lo que los pobres se pasan la vida vendiendo droga para comprarse unas zapatillas Nike y los ricos vendiendo zapatillas Nike para comprar droga. A los africanos del pasado los encadenaban, ahora las cadenas nos las ponemos nosotros.
En conclusión, si somos un animal social que se basa en experiencias sin apenas instintos ¿Cómo vamos a ser capaces de tomar decisiones por nosotros mismos? Seguramente nadie lo haga y resulta triste ver que la gran mayoría de las personas creen tomar decisiones de forma totalmente libre, sin darse cuenta que con ello están siendo “esclavos consentidos”.
La felicidad se encuentra en no buscarla, en suprimirla de tu lista de tareas a realizar y en asumir que nunca serás feliz, porque la habitualmente llamada “búsqueda de la felicidad” constituye la esencia de la infelicidad más absoluta.





Hace ya un tiempo que no pasaba por acá. En este texto me hiciste pensar un rato (lo agradezco, no es sacrificio ninguno) acerca de las necesidades creadas… siempre que paso por acá me acabo llevando algo, lo que no imaginaba es que justo ibas a estar dándolas con esto jejej, de nuevo Gracias.
Comment by chafan — April 19, 2009 @
4:02 pm
¿Gracias? eres tú la que pensó
Comment by Silvia — April 23, 2009 @
9:01 pm
Debería tirarme al mar?
Comment by Fran — June 11, 2009 @
10:03 pm
depende de lo que entiendas por mar.
Comment by Silvia — June 11, 2009 @
10:10 pm