La planta envenenada

Al final del camino de las ilusiones se encuentra el pantanoso terreno de la decepción. Esta nos lleva y nos empuja allí donde la esperanza no es más que un torniquete que intenta contener a duras penas el desangrado de un mundo roto.

El derramamiento de lágrimas ha ahogado en un mar de escepticismo a millones de personas que nadaron por llegar a alguna orilla en la cual descansar, dejando tras de sí la búsqueda de una salvación que nunca existió.

“No quiero que me escuches cuando te miento, tapa tus oídos y sigue durmiendo”, se dice alguien a sí mismo. Pero se despierta a medianoche pues las pesadillas no le dejan pegar ojo y las mentiras que se cuenta a diario no le permiten escuchar nada. Pronto se quedará sordo. Sueña cada día que conduce con torpeza por una carretera sin señalizar, sueña que algún día conduzce su propia vida.

“Miren, creo que no lo merezco”. ¿Quién lo dice? ¿Quién juzga lo que tú mereces o no? ¿Qué te hace pensar que es un premio o un castigo aquello que tienes? La vida no es una proeza o un calvario, no tenemos por qué colgarnos medallas o colgarnos de una cuerda hasta dejar de respirar. No es eso correcto y en verdad nada lo es. Sólo conocemos aquello que no es acertado y con eso debería bastarnos.

Cuando era pequeña no preguntaba de dónde venían los niños, sino adónde se dirigían. Mi abuela siempre me respondía con el mismo refrán: “sabemos de dónde venimos, pero no adónde vamos”. Yo le contestaba que no era cierto, qué ni siquiera sabíamos cómo se creó el mundo. Y esa incógnita fue uno de los grandes dilemas de mi infancia.

El miedo más profundo del ser humano se resume en un ‘no conocer’ y eso puede ocurrir cuando imaginamos un desconocido futuro. Si una ciudad es bombardeada, sus habitantes temen a una muerte próxima; cuando alguien abandona una forma vida, le teme a una nueva rutina; si el tren que cada mañana tomamos no aparece, imaginamos que algo raro sucede. Es el pensamiento contraído de un querer y no poder, es la semilla maldita de una planta envenenada, es el único calor que nos puede dar la soledad y que solo desaparece al borrar los esquemas que dominan nuestra vida.

6 comentarios »

  1. Yo creo que el verdadero miedo del ser humano es ante sí mismo, conocerse, le atemoriza coger el timón de su vida y decidir libremente.

    Y… todo es más simple, mucho más que como nos lo pintan.

    Un abrazo.

    Comment by bitdrain — February 12, 2009 @
    10:32 pm

  2. Aupa!

    Recuerdo que hace tiempo caí por tu blog, y te dejé un comentaro, y luego te perdí la pista, cuando cambié de ordenador (y de “Favoritos”) y no podía recordar el nombre del blog. Tras aquello, al de bastante tiempo, sé que llegué a tí de nuevo porque me dejaste un comentario: leí algo y escribí un comentario con principio similar a éste en tu blog….., pero se me borró, a medio escribir, y me cabreé tanto que cerré la pagina…...y luego ya se me olvidó (y también fui “posponiendo”....hasta hoy, que he velto a ver el nombre de “sivia”; y volverá tu blog al “favoritos” para que no se me olvide.

    Tras la patetica introduccion a la que te someto (a modo de justificación por tan largo slencio) solo decirte que me alegro de leerte e nuevo. Me he sentido identificado con partes del escrito, que me parece arumadoramente existencialista. Pero, cuando llegas a ese punto de sensibilidad, creo que solo te quedan dos opciones: seguir fiel a la vida que tu conciencia descubre vivida por otros…..y acabar en infelicidad, locura o suicidio (en traición de uno mismo)......o tener el valor de intervenir en la vida haciendola tuya, con el compromiso y la apuesa que ello requiere, y la fidelid para seguir escuchándote y obrando en consecuencia (y no en contradicción) de lo que tu conciencia te dicta..es decir, siendo fiel a ti mismo, porqe solo así encuntras la libertad y la felicidad. Con o primero solo puede haber simuacros de libertad y felicidad, un engaño al que te sometes porqe entre lo que consigues ver y luego haces hay un absimo. O eso creo yo. Por eso el existencialismo para mí es una etapa que debe de superarse dandole sentido a tu vida, o a algo, a lo que sea…..pero escapando del sinsentido que siempre será absurdo aunque al final resulte que la Verdad sea, precisamene, que no hay Sentido. Mientras duran nuestros vidas, mejor es el placebo del sentido que inventamos (en coherencia de pensamientos y actos),.....que el panorama vacío que vemos y al que nos condenamos y arrastramos, sin hacer nada, sin cambio…

    Bueno Silvia, que siempre me enrollo. Me ha gustado mucho tu esrito, porqe hace pensar. Prometo ser más breve la próxima

    hasta pronto!
    josu

    Comment by Josu — February 13, 2009 @
    9:55 pm

  3. Hola Silvia, me podrías dar tu email para que te enve uno??

    esqe ya sé porqué siempre nunca te aoarecían mis comenarios…, prque eran demasiado largos!

    un saludo
    Josu

    Comment by Josu — February 13, 2009 @
    9:58 pm

  4. Britdrain, claro que todo es mucho más simple, a veces lo hacemos complicado para dar sentido a la vida. Pero no hay que darle sentido, porque no lo hay.

    Josu, arreglado! Gracias por tu comentario y me alegro de leerte de nuevo. En cuanto a lo que dices, si todos fueramos fieles a nuestras voluntades, las salas de los centros de salud mental no estarían abarrotadas.

    Comment by Silvia — February 13, 2009 @
    11:07 pm

  5. Es que todo funciona por ciclos, y a volver a empezar … como decía el otro y cada vez peor y cada vez más viejos … la muerte es una dececpción, y el final del último ciclo, al menos en el sentido de lo conocido.

    Escribes exageradamente bien, es un gusto leerte.

    salud!

    Comment by Wilde — February 14, 2009 @
    12:57 am

  6. Bellísima reflexión. Estoy con Bitdrain y también con Wilde, es un lujo leerte.

    Comment by Isabel — March 8, 2009 @
    5:37 pm

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