Dedicado…
A las farolas contra las que choco mientras veo olas de mar y arena de playa, a las calles sin nombre por las que deambulo perdida en las frías tardes de invierno, a las citas a las que siempre llego tarde, a las chaquetas que olvido en los bancos del parque cuando el sol empieza a quemar, a los movimientos afirmativos cuando te hablan de algo que no te interesa, a las reuniones nocturnas de las que huyo, a los trenes que pierdo a diario, a los cierres de puertas, a los despertadores que escuchamos los lunes por la mañana, a todo lo que nunca escuchamos.
A los novios que abandoné por no ser perfectos para mi imperfección, a las noches en blanco, a los naufragios de barco, a los caminos serpenteantes, a las montañas rusas de mis sueños, a las explicaciones que nunca escuché, a la desgana.
Al patio del colegio que me vio crecer, a los cursos que no terminé, a los diplomas que olvidé recoger, a las personas con las que me crucé, a aquellos que salieron de mi vida sin hacer ruido, a los que encontré por casualidad y la dejaron patas arriba, al profesor de piano que nunca tuve, a la observación de los demás que me ayudó a no observarme, a los pensamientos que te aíslan de una realidad que rechazas, a los párpados cerrándose en aburridas noches de fin de semana, a los sueños sin cumplir que almaceno en el olvido, al olvido.
A los tropiezos, a las meteduras de pata, a los palos de ciego, a la palabra pronunciada en el momento equivocado, a la contestación sin sentido, a la pregunta sin respuesta, a los chistes malos que nos hacen reír, a los mapas que no entiendo, a las decisiones indecisas, al mal de amores que nos hace tanto bien, a los “lo siento” que no sentimos, a los que sentimos y no decimos.
A ellos les dedico el libro que escribiré con tinta transparente, el papel invisible que interpretaré en la falsa película de la vida, el vals que rechazaré en el eterno baile de los zombis y la medalla de oro que lograré en el concurso de aquellos que nunca participan en competiciones ni juegos.
[Escrito en Madrid en una tarde de domingo. Consecuencia del jet lag, el cambio de equinoccio y tras una noche de polipoesía].





Parece que has vuelto inspirada para la escritura. Como casi siempre, precioso.
Un saludo.
Comment by bitdrain — November 17, 2008 @
12:11 am
Aún no he vuelto, sólo mi cuerpo.
Comment by Silvia — November 18, 2008 @
12:19 am
Pues ya contarás! Qué envidia, por Dior!
Comment by Lol V. — November 18, 2008 @
9:12 am
Siempre se vuelve a Madrid eh!! Espero que hayas disfrutado como se merece ese viaje, que gozada!!
Comment by Wilde — November 18, 2008 @
12:51 pm
Vaya… por un momento pensé que era la letra de alguna canción de Sabina que no había escuchado!
Llegué hace poquito y voy poniéndome al día, pero me encantalo que estoy leyendo.
Gracias
Comment by Carlito — November 18, 2008 @
1:01 pm
Carlito, no soy muy de Sabina, más bien de serrat, pero eso mismo me dijo un amigo que lo leyó. Me alegro que te agrade lo que leiste… A veces me pregunto cómo alguien ha llegado hasta aquí...
Comment by Silvia — November 19, 2008 @
5:06 pm
Yo pienso que eres más de Ismael Serrano.
¿Sigues pensando que Buenos Aires no es lo que esperabas? Cuando creas grandes expectativas ( ¿porqué se escribirá con x? ) suele pasar eso. Seguro que pusiste el listón demasiado alto, y tus expectativas no se cumplieron.
¿Has tenido algún viaje que te haya sucedido lo contrario?
Comment by Lozano — January 27, 2009 @
3:38 am
Bingo!
Comment by Silvia — January 27, 2009 @
8:57 pm
Pedona, no había leido tu pregunta. No creo que leas esto pero, aun así lo pongo. Me pasó con Egipto. Visitaba a un amigo y nunca me llamó la atención, pero me gustó tanto que repetí.
Comment by Silvia — January 28, 2009 @
4:03 pm