Ĉu vi parolas Esperanton?

Esperanto

Cuando llegaron al colegio explicándonos en qué consistía, a mí me pareció una idea maravillosa. No entendía por qué teníamos que estudiar todos el idioma de los americanos, tan feo e insípido, nada que ver con el francés o italiano.

“Es un idioma mucho mas justo porque se crea sobre la base de una mezcla de varios idiomas”, esas palabras resonaron en mi cabeza y salieron por mi boca durante años. También nos dijeron que “es un lenguaje simple que se tarda muy poco en aprender”. Para empezar, toda palabra se pronuncia del mismo modo en el que se escribe. Sin embargo, no recuerdo ni una sola palabra desde que leyera el manual que nos entregaron aquel día.

El Esperanto, que no representa los intereses de una sola potencia, ni la hegemonía de un solo país, fue perseguido y prohibido por los nazis, pues Hitler creía que formaba parte de una conspiración judía. Stalin lo declaró la “lengua de los espías”, creyendo que con ella podrían conspirar contra la URSS y ejecutó a algunos esperanto hablantes. Por ello, resulta paradójico que McCharty en su Caza de brujas los persiguiera por considerarlos comunistas.

Parece un idioma fácil, en la mezcla predominan las lenguas europeas. Por ejemplo, los días de la semana se recogen del francés: lundo, mardo, merkredo, ĵaŭdo, vendredo, sabato y dimanĉo; las partes del cuerpo del latín: hepato, okulo, brako, koro, reno… y las unidades de tiempo del alemán: jaro, monato, tago… Pero últimamente se incorporan términos de otros países para equilibrar.

Es interesante hacer una visita a Lernu , una comunidad en castellano que te ayuda a aprender el idioma y que tiene hasta el chiste del día en esta lengua. Han organizado su primer encuentro dentro de unos días en Modra-Harmónia, Eslovaquia.

Durante años intenté que mi contacto con el inglés fuera mínimo, escuchaba música en cualquier idioma, ya fuera portugués, vasco, francés, italiano e incluso ruso y árabe; aprendía otros idiomas, pero nunca la lengua del imperio. Era mi venganza. Sin embargo, en mis viajes al extranjero sentía que si no encontraba a algún francés, italiano o portugués, me costaba horrores entender lo que decían. Por eso sucumbí. Mañana comienzo otro de mis cursos intensivos de inglés, esos a los que sólo voy los primeros días y durante los cuales acabo durmiendo.

“Son tan insignificantes los sacrificios que todo hombre debe realizar para aprender Esperanto, y tan inmensos los beneficios que de ello han de resultar, que nadie debe sustraerse de hacer ese estudio”.

León Tolstói