La lluvia
Las gotas de agua se deslizan por los cristales de una ventana cualquiera. Al otro lado, alguien mira la escena mientras toma un té. Esa persona se pregunta si las precipitaciones en la toma de decisiones llaman a más tormentas, que estallan y se tornan en huracanes cuando la condensación diaria, la carga o la contradicción las desborda.
Llueve un día más y se pregunta si en tiempos de ríos desbordados, tempestades que no cesan y trasvases paralizados resulta buena la idea de esconderse bajo la protección un paraguas. Paraguas que en la mayoría de los casos no le sirvió ya que, por uno u otro motivo, siempre acabó mojándose.
“Tras el aguacero viene la sequía y tras la escala de grises se esconde la variedad cromática de un arco. Mientras tanto, habrá que seguir aguantando el chaparrón”, se dijo. Salió a la calle en medio del diluvio y dejó el paraguas abandonado en un cajón.





