¿Ayer todos ganamos?

Eso decía (sin interrogantes) el titular de un periódico cuyo nombre prefiero no recordar. Ayer fueron muchos los que gritaron y pasearon su felicidad engañosa por las calles españolas. También hoy son muchos aquellos que esperaban impacientes la llegada de "sus héroes", los cuales les han hecho tocar el cielo (mientras los militares se encargaban de pintarlo) por pasear un trozo de acero.

Después de una noche maldurmiendo por los ruidosos y atronadores chillidos desquiciados, veo imágenes de la plaza de Colón, y es entonces cuando te preguntas dónde se mete toda esa gente cuando hace falta protestar por algo, ya sea por su situación, por sus derechos, a fin de cuentas, por su vida.

He dedicado varias entradas al fútbol por el fenómeno sociológico que éste supone, por su efecto narcotizante sobre la población. Siempre ha sido fácil creer que has ganado cuando en tu vida pierdes a diario, cuando aquel que tiene la billetera llena te esclaviza y cuando te das cuenta que no llegas a fin de mes. 

Para despedir este tema se me ocurrió retocar una viñeta a raíz del titular de un periódico que decía "Ayer todos ganamos":

Mendigo

Pero puede que esta noche se gane un porrazo.

Cuando las palabras no quieren expresar

Miguel ayer le comentó a Diana que hacía mucho tiempo que no iban al cine. Con una mirada y analizando su tono de voz, ella intuyó lo que realmente quería decir.

Diana: “Sabes que hace tiempo que no hacemos otras muchas cosas y tampoco te molesta”

Miguel: “¿Como qué?”

Diana: “Por ejemplo, mirarnos a los ojos”

Miguel: “Te estoy mirando”

Diana: “No me entiendes, no es eso”

Se callaron. A veces el silencio es el entrenamiento previo a la ejecución de un engranaje de palabras de difícil administración para el emisor del mensaje y de más complicada tarea para aquel que lo recibe.

Miguel: “Dime entonces qué es”

Diana: “Te lo estoy diciendo, pero no lo ves, ni siquiera mirándome consigues comprenderlo”

Miguel: “Debe ser porque casi siempre lo esencial es invisible a los ojos” Diana: “¿Qué insinúas?”

Miguel: “Lo mismo que estas pensando”

Diana: “Ahora lo entiendo todo. Creo que no hay más que hablar, está todo dicho”

Miguel: “Sí, me voy a ver la final de la Eurocopa que, para qué engañarnos, el cine hace tiempo que dejó de entretenerme"

Hablando el mismo idioma no se entendieron o simplemente no quisieron hacerlo. Al día siguiente los dos actuaron como si nada hubiera sucedido.

En el juego mentiroso del lenguaje todos solemos perder. No es una batalla donde haya vencedores y vencidos, sino una contienda en la cual se pierde lo más valioso, el trofeo que sólo se consigue cuando ambos lo ganan. En la mayoría de los casos ese premio ni siquiera existe pero no podemos evitar el pensar que ahí está, y que ya es nuestro.

Torre de Babel

A Salvador Allende

Hoy hace 100 años de su nacimiento… Pero en estos momentos las miradas no están puestas en Santigo de Chile, apenas hay recuerdos para lo que pudo ser y no fue, toda la atención se centra en Viena, casi del mismo modo que (guardando las distancias) cada 11 de septiembre el mundo entero homenajea a los muertos de Nueva York y relegan a un segundo plano a los de la capital chilena. He ahí el último discurso de Salvador Allende:


El penalti que Italia y España no lograron parar

Mientras la población de dos países vibraba de emoción frente a los cristales del televisor, centenares de personas venidas del sur intentaban derribar la Gran Fortaleza Europea.

Muchos habían atravesado varios países para llegar hasta allí y ninguno tenía la licencia de entrada. El verdadero partido se jugaba fuera y enfrentaba, no a dos países, sino a dos continentes.

Mientras la Unión Europea siga rebajando su ayuda a la cooperación, podrá tener muy buenos porteros, pero seguirá encajando penaltis. Podrá llamar “ilegal” a una persona y aplicar “La directiva de la Vergüenza”, pero nunca podrá frenar su voluntad.

Esa sí que es una verdadera Selección.

Frontera

Dedicado…

…a todos aquellos que alguna vez se sintieron Casandra. A los que no se callaron, ni quieren hacerlo y siguen soportando con entereza los aguaceros que la humanidad refleja en el espejo de la mentira.


Los vallekanos ya somos ciudadanos de segunda

Parece que ya es oficial. Los habitantes de Vallekas* podemos por fin decirlo con todas las de la ley. Don Alberto Ruiz Gallardón y su gran amiga y confidente Esperanza Aguirre han hecho todo lo que ha estado en su mano para darnos esa ansiada categoría. Gracias a ambos. Y gracias también a todos aquellos franquistas y felipistas que ya desde la anexión a Madrid de 1950 han aportado su granito de arena para colocarnos ahí. Sin embargo, he de decir que merece una mención especial, por su aportación estelar en tan ardua tarea, la concejala del PP, Doña Eva Durán Ramos. Gracias.

Creo recordar que el último gobierno que los vallekanos pudieron votar como pueblo fue durante la Guerra Civil, cuando comunistas y socialistas (de los de antes) compartían Ayuntamiento. Pero eran otros tiempos y a partir de hoy por fin se reconoce ese cambio.

Esta mañana cuando volvía de Segovia paré a desayunar. Sin apenas darme tiempo a asimilarlo me encontré con que decenas de personas ataviadas con camisetas rojiblancas asaltaban el bar. El autocar del que bajaron tenia matricula de Zamora y no paraban de corear cánticos ininteligibles para mí. Intenté pagar mi desayuno pero con tal desfile de gente me fue imposible, así que decidí tomar la opción más rápida: Irme.

Por la tarde divisé esas mismas camisetas en las gradas del estadio de Vallekas. Había mucha agitación, se podía ver a gente viendo gratis el partido subida a las montañas del parque y a los áticos de los edificios. El momento cúspide de emoción para todos ellos pareció llegar cuando Pachón (juro que así se llamaba) marcó un gol.

Esto me hizo recordar mi infacia, cuando disfrutaba con el fútbol. Estaba en el colegio y mi equipo favorito era el barça ¿Por qué el barça? Porque el resto de mis compañeros se dividían entre madridistas y atletistas y necesitaba una opción que me permitiera el placer de poder discutir con todos ellos. Sin embargo, a los 11 años comencé a ir al Estadio de Vallekas. Los viernes a última hora de clase el conserje pasaba con una libreta apuntando el nombre de los que irían el domingo al partido. Siempre era a la misma hora: las 12. Era así porque Real y Atlético de Madrid jugaban por las tarde y estaba prohibido el solapamiento de partidos entre equipos madrileños. No se hacía por sorteo, sino por imposición. El día que vino el barça a Vallekas yo llegué feliz al estadio portando mi bufanda blaugrana. Pero tras la victoria culé, no pude evitar quitarmela, la guardé en la cartera y me compré una rayista. Después empecé el instituto y me hice mayor. No volví a ver un partido.

* Vallekas se escribe con “K” derivada de “Valle del Kas”. Aunque durante la Transición se quiso relacionar con la organización considerada pro-etarra KAS, cuenta la leyenda que un musulmán así llamado dio nombre al valle.

El chiste que ayer no conté

Chiste de camiones

Era el que hizo Pepe Medina, del diario Público, en su blog

Le aplicaré la fórmula: c=(m+nO)/p

Chiste de mal gusto, chiste fácil y el mejor chiste del mundo

El hallazgo del “chiste perfecto” se resuelve con la siguiente ecuación:

                                  c=(m+nO)/p

Siendo la "c" la gracia del chiste, la "m" el sentido de la oportunidad y “nO” la cantidad de veces en las que el protagonista del chiste cae en desgracia, multiplicada por la indignidad o dolor físico y social padecido por el mismo. Resumiendo: nO =Qn x I

Un científico británico creó una Web para encontrar el chiste más gracioso del mundo. Tras más de 40.000 chistes de 70 países diferentes y dos millones de opiniones, se concluyó que el chiste más gracioso del mundo era:

Dos cazadores van por el bosque y uno de ellos de pronto se desploma y parece que ya no respira. El otro llama por teléfono al número de emergencias:
"Mi amigo está muerto, ¿qué debo hacer?"
"Tranquilo", le responde el hombre al otro lado de la línea. "Primero tenemos que saber con seguridad si está muerto".
Se produce un silencio. Y luego se escucha un tiro.
El cazador vuelve a coger el teléfono móvil:
"Muy bien, ya está, ¿y ahora?"

Impresionante ¿verdad? Hoy podría hacer un chiste fácil sobre camioneros, pero si le aplicara la fórmula matemática, teniendo en cuenta que el sentido de la oportunidad es realmente bajo, obtendría un valor insignificante de gracia. Si es que mis chistes favoritos siempre fueron los más fáciles, del tipo: “¿Sales minerales? No, me quedo en casa” y mi chiste estrella: “Van dos en una moto y se cae el del medio”.

Luego hay otros chistes, los de mal gusto, como este que cuenta en su blog Fernando Sánchez Dragó. El vividor y servidor del PP no sabe que el hecho de que haya dos piquetes muertos no es ningún chiste.

Piquete en huelga

La lectura de la fantasía como pre-texto

Este año en la Feria del Libro no se nota la crisis. La gente sigue comprando libros y cada día se venden más sobre ciencia ficción y fantasía. Un trabajador de una librería especializada en estos subgéneros dijo que lleva más de diez años yendo a la Feria y que en cada edición vende un 15% más.

En Estados Unidos cada año aumenta esa cifra, que supone más del doble del conjunto de libros de ficción y que engloba títulos que van desde La historia interminable hasta Harry Potter, pasando por El señor de los anillos (es decir, nada que no sepamos)

Aún recuerdo ver en televisión a esos niños y adultos esperando eternas colas en los alrededores de las librerías inglesas en aquel verano de hace ocho años. Por alguna extraña razón las puertas abrían a medianoche ¿Qué clase de hechizo pretendía el marketing con ello? Tras el toque de queda todos corrían con desesperación en busca de su ansiada “piedra filosofal”. Y no fue sólo allí, sino también en Estados Unidos, donde los ejecutivos de una famosa editorial admitieron que nunca se había impreso un libro, ni para niños ni para adultos, que les aportara tan pingües beneficios.

Hay quien dice que estas actitudes revelan el endeble estado psicológico de nuestra sociedad, una sociedad donde cada vez más gente hipertrofia sus hobbies, cuando no sus hobbits, y donde huir hacia la irrealidad desde una realidad que no les realiza se convierte en un arma falsa.

Mientras los niños se refugian de la inestabilidad que sus mayores les trasmiten, los adultos tratan de estancarse en una infancia que no quieren dejar, cuando no intentan avanzar como pueden en un peligroso camino a través de oscuros bosques, donde habitan malévolos personajes y debiendo encontrar mágicos objetos necesarios para llegar a la seguridad que buscaban.

Al otro lado de la frontera que separa realidad y ficción se encuentra la aburrida vida cotidiana que quizás se deba revestir de magia, aunque esta no se aprenda en lenguaje élfico, ni sea necesario estar matriculado en el colegio Hogwarts para entenderla.


El bochorno israelí

En la web Un país de mierda, creada al amparo de la Asociación Solidaridad España Israel, David, español afincado en Israel, trata de explicarnos lo bonito que es su actual país. Con sus palabras viene a decir algo así como “Además de que el Ejército de mi país masacre a la población civil palestina, hay algo más… también puedes flotar en el Mar Muerto”.

Básicamente es la conclusión a la que intenta que lleguemos tras ver un vídeo donde muestra una “visión de mierda de España”. En verdad no ha descubierto gran cosa.

Más tarde el tipo pregunta “¿Te gustaría que esa fuera la visión que tuvieran de tu país? y mi respuesta sería bien simple: No me molestan las visiones, sino los hechos. Y por ello me parece lamentable una postura que trate de maquillar las acciones impunes de Israel, mediante felices israelíes disfrutando de una naturaleza robada, aprovechando las tierras más fértiles de la zona, aquellas que les brindó Gran Bretaña en el reparto de 1948; gozando de una libertad de movimiento de la que no disfrutan los palestinos y lo que es peor, mostrando un cinismo sin límites que tampoco comparten con sus vecinos árabes.

“¿Por qué lo que a ti te parece un país de mierda a mí me parece simplemente mi país?”, pregunta. No lo dudo, David. Pero mi rechazo se concreta en un Ejército, el cual cumple órdenes de un Gobierno, que como tú mismo dices, ha sido elegido por su propio pueblo. Esa es tu democracia, la misma que alzó a Hitler al poder. ¿Te parecía la Alemania de 1944 un país de mierda? También se fabricaría buena cerveza ¿no?

Piedras contra balas

«« Textos anteriores|